Un físico maravilloso, con una tetas de silicona grandiosas, culo de infarto megacurrado en el gym y un cuerpo fitness que la hacía idónea para trabajar de gogo. Meter la polla en el amplio canalillo entre esas tetas era un experiencia religiosa. Muchas veces me corrí entre esas tetas, mientras ella me decía guarreías con una voz cálida, de marcado acento porteño, que me volvía loco.
Era una reina del sexo cañero, que acompañaba de jadeos flipantes y dejaba que la llamases cosas feas mientras te cabalgaba y el momento de correrte. Lubricaba de forma natural y generosa, y su anal era cálido, una gozada sin excepción.
Varias veces bebí su maravillosa lluvia dorada, o me corrí mientras repiqueteaba en mi polla.
A medida que iba sumando años mejoraba como el buen vino. esto, según mi experiencia, ocurre pocas veces entre las mujeres, y las escorts no son una excepción. Pero Cassandra / Adabel se cuidaba a tope y sus retoques de quirófano eran siempre acertados.
Se retiró y nunca he vuelto a saber de ella. Pero no hay semana que no me la machaque pensando en las citas que tuve con ella.
En su honor hay que decir que era una de esas escasas escorts que estuvieron buenas desde sus inicios y que lo siguieron estando hasta su retirada, ya cuarentona. Aquí va una de las fotos de su última etapa:







